Día litúrgico: Martes XXXI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 14,15-24): En aquel tiempo,
dijo a Jesús uno de los que comían a la mesa: «¡Dichoso el que pueda comer en
el Reino de Dios!». Él le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a
muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid,
que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero
le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’.
Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me
dispenses’. Otro dijo: ‘Me he casado, y por eso no puedo ir’.
»Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces,
airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las plazas y
calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y
cojos’. Dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay
sitio’. Dijo el señor al siervo: ‘Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar
hasta que se llene mi casa’. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados
probará mi cena».
Comentario: Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona,
España).
«Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que
se llene mi casa»