Mensaje de los Obispos del Perú
La encrucijada actual
Los peruanos nos encontramos ante el desafío de emitir
nuestro voto en las próximas elecciones para la Presidencia y el Congreso de la
República. Elegiremos a los representantes que nos guiarán hacia la celebración
del bicentenario de la nación. Con esta elección se afianza una continuidad de
procesos electorales, inédita en nuestra historia.
Esta satisfacción, sin embargo, viene empañada por una
cierta tristeza y perplejidad, al ver cómo se viene desarrollando el proceso
electoral. La conformación de las listas parece haber dejado de lado la
propuesta programática; los planes de gobierno no aparecen como vinculantes
ante la sociedad; algunos de los principales líderes están severamente
cuestionados y con procesos judiciales en curso; se dejan de lado honorables
trayectorias en aras del pragmatismo, dando la impresión de que “en política
todo vale”. Nuestro sistema político está afectado por elevados índices de
corrupción. La sociedad civil no ha desarrollado aún los mecanismos de
supervisión y vigilancia ciudadanas para exigir a nuestros representantes el
cumplimiento de sus promesas electorales. Muchos de nuestros conciudadanos
asisten con escepticismo y desconfianza a este nuevo proceso electoral. Nos
preocupa la grave crisis de representación política en la coyuntura actual del
país.
La ciudadanía va tomando conciencia de que para lograr el
desarrollo integral sostenible no basta con hacer principalmente obras de
infraestructura, ni basar el crecimiento económico únicamente en factores
externos. La pregunta clave en este momento es qué sociedad queremos construir
para que los hombres y mujeres, los jóvenes y niños puedan crecer y vivir en
paz y con igualdad de oportunidades, sintiéndose seguros y respetados en su
dignidad, sin discriminaciones, y habiendo desterrado los persistentes índices
de pobreza, informalidad y desigualdad educativa que frenan nuestro desarrollo.
Estos son los temas fundamentales que el debate político debe abordar, más allá
de promesas populistas, vacías de contenido y difícilmente realizables.