Es verdaderamente conmovedor
recordar cómo Jesús nunca pasó de largo ante un enfermo
(RV).-
En la audiencia general anterior a la celebración del Sagradísimo
Corazón de Jesús y del Sagrado Corazón de María, el Papa Francisco alentó
a los miles de peregrinos -que una semana más llegaron a la Plaza de San
Pedro, de tantas partes del mundo- a acompañar a los enfermos en sus
familias y a rezar por todas las personas que sufren. Tras dedicar su
catequesis central en italiano, resumida luego, como es tradicional, en otros
idiomas, a la difícil experiencia de la enfermedad en las familias, el
Obispo de Roma hizo hincapié en la tarea de la Iglesia -siguiendo a
Jesús- de ayudar a los enfermos:
«¡Ésta
es la gloria de Dios! ¡Ésta es la tarea de la Iglesia! ¡Ayudar a los enfermos,
sin perderse en palabrerías! ¡Ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de
los enfermos, ésta es la tarea!
«Queridos
hermanos y hermanas, ¡pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos
done la gracia de comprender el valor de acompañar a una persona enferma y
recordemos que la experiencia de la enfermedad y del dolor puede ser lugar
privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para adquirir y reforzar
la sapiencia del corazón!»
